Relato: Sofá para tres (I)

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John's threesome


La mesa estaba llena de cervezas y bordes de pizza, parecía un piso de universitarios. Mi chico preparaba otro Gin-Tonic y yo conversaba como podía con Berta, ella creo que iba peor que yo, culpa de esa cerveza tostada, del vino tinto de la cena o de la ginebra importada, que ya olía desde el sofá.

Estaba tranquila, deshinibida y cómoda como cuando llegas de fiesta y te quitas los tacones, que paz, Dios mío.
He de confesar que siempre he sentido curiosidad por besar a una mujer, pero no podría tener una relación con una de ellas. Posiblemente solo quiera jugar con lo prohibido o seguir probando mis límites...sea lo que sea, vi a Berta tumbada junto a mi, riendo sin parar y mirándome y pensé en una de esas veces que ella me contaba sus locuras con alguna amiga.

La verdad que no me lo pensé mucho, cogí su cara y la acerqué a mi boca...uff todavía se me pone la piel de gallina... lo primero que sentí fueron sus labios, había diferencia entre los de Carlos (mi chico) y los suyos, más suaves y carnosos. Noté como se sorprendía y tardó unos segundos en reaccionar, pero continuó cogiéndome del pelo suavemente y me besó con una pasión que rompió mis esquemas... empecé a sentir un hormigueo brutal en mi cintura, tanto que rápidamente se nos fueron las manos a tocarnos.
En ese momento Carlos se sentó al lado mío y puso las copas encima de la mesa con una calma que no entendí. Lo miré y empezó a reir. "Este cabrón ya sabía lo que iba a pasar, pensé" Berta y yo nos miramos con ganas de seguir, pero me frenaba el hecho de que Carlos pudiera estar incómodo.
Lo miré buscando su aprobación y créeme que noté un gran ADELANTE cuando cogió su copa y se puso cómodo para mirarnos.

Berta estaba alucinando, casi tanto como yo, pero continuamos... no parábamos de besarnos como si nos fuera la vida en ello, nos cogíamos del cuello, yo mordía sus labios y notaba como su respiración se aceleraba. "Joder, aún lo recuerdo". No se si me ponía más enrollarme con mi amiga o ver la cara de mi chico como disfrutaba de vernos.
Fuese lo que fuese, la situación era puro morbo. Rápidamente Berta y yo nos quitamos la camiseta y con el ajetreo tan pasional acabó de espaldas a Carlos.
Tenía unas tetas perfectas la verdad, la miré a los ojos y las cogí con fuerza, estaba descontrolada, pero me encantaba.
En ese momento algo desabrochó su sujetador y ella tenía las manos sobre mi, así que confusa miré por encima de su hombro y vi a Carlos disimulando con gracia, Berta también lo vió y empezamos a reir.
No me importó mucho, en ese momento estaba dispuesta a todo, cuando nos encendemos así somos diferentes, no recordamos las reglas del juego que nos han enseñado y en este caso en concreto, ni siquiera había reglas, eramos tres amigos con una confianza tremenda, jugando a ser malos y pasarlo en grande. No había nada de malo en ello, y así nos fué.
Cogí a Berta y la empujé contra mi chico, él se limitó a abrazarla, bastante prudente. Cogí sus manos y las puse en sus tetas...fue tremendo verlo. Cómo podía ser que me estuviera gustando ver eso... no tengo ni idea...pero me puso mojadísima, lo notaba. Bajé con mi boca hasta sus tetas y mientras Carlos me las ofrecía, yo las iba chupando, jugando con sus pezones de la misma forma que me gusta que jueguen con los mios. Pude escuchar unos gemidos que dejaban ver que alguien se lo estaba pasando tremendamente bien...pobre Berta, creo que aún estaba asimilándolo todo.

La cara de mi chico había cambiado, se notaba que quería pasar a la acción pero no se atrevía, así que separé a Berta y sin mediar palabra, saqué su cinturón. Inmediatamente entendió que tenía permiso para entrar en el juego, así que él mismo se quitó los pantalones y dejó ver su "entusiasmo" por la situación...estaba durísimo! Normal...

Berta y yo nos desnudamos y ella, en un arrebato de consciencia, me tumbó en el sofá y empezó a bajar dando besos hasta lamerme el coño. Podía sentir su lengua como si atravesara mi cuerpo mientras Carlos me besaba en el cuello y respiraba acelerado. La escena era tremenda.
Sentí como un hormigueo brutal se acercaba y en pocos minutos, me corrí... que pasada de orgasmo, era infinito!

Berta subió para besarme y entre un beso y otro pude ver como algo fallaba, creo que no se encontraba bien... y efectivamente, estaba mareada. Había bebido demasiado y nos acababa de cortar el rollo de forma radical!

Después de vomitar en el lavabo nos pidió perdón y se quedó frita en la cama. Al día siguiente nos costaba mirarnos a la cara, pero por teléfono confesamos que lo habíamos pasado genial y quien sabe si repetiremos...si de Carlos dependiera, ya estaría en pelotas..."menudo listo"!




1 comentario:

  1. Increíble, algo parecido nos pasó a mi chica y a mi, se lo he pasado para que lo lea, se va a reir mucho!

    Buen relato, un saludo.

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